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Giur y estilo de vida judío

Giur y estilo de vida judío

Ser judío no es fácil cuando se vive fuera de Israel, y convertirse al judaísmo es, literalmente hablando, un quebradero de cabeza. ¿Para qué negarte de los muy diversos placeres culinarios, o de las hogareñas cenas de Navidad, para pertenecer a un pueblo que, tres mil años después, sigue despertando los más absurdos prejuicios? Hagas lo que hagas, no importará. De cara a terceros lo habrá hecho un judío. Para bien o para mal.

Como añadido, España no tiene una ley que proteja a sus minorías el derecho a vivir según su identidad, esto es, que un judío no tiene derecho legal a solicitar en su puesto de trabajo librar Shabat sino que «siempre que medie acuerdo entre las partes» (Ley 25/1992, Acuerdo de Cooperación del Estado con la Federación de Comunidades Israelitas de España), podrá solicitarlo a su jefe, así como las fiestas judías que «podrán sustituir» a las establecidas. Sin ninguna garantía legal de que esto pueda ocurrir.

Se puede llegar a Di-s de muchas maneras, no necesariamente a través del judaísmo. Con tan solo cumplir con las siete Leyes Noájidas: No asesinar;  No robar; No adorar dioses falsos; No cometer inmoralidad sexual; No comer el miembro de un animal vivo; No maldecir a Di-s y Establecer cortes de justicia y juzgar a los ofensores de la ley ya es suficiente. Es más, el Tratado de Sanedrín 105a nos enseña que «todos los justos de las naciones tienen su parte en el Mundo Venidero» (Talmud Babli), esto quiere decir que cualquier cristiano, musulmán, budista, etc., que se comporte con rectitud tiene su «cielo ganado». Por lo tanto, no es necesaria la conversión al judaísmo para llegar a Di-s.

Si aún así te planteas la conversión, deberás de ponerte en contacto en el número 601 908 021 para la correspondiente entrevista.

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